UN BORRADOR A CASI UNA SEMANA.
Los ciudadanos nos cobraron a quienes somos parte del
oficialismo más diez años de recesión económica y varias cosas más y sus consecuencias sociales. Hace tiempo que millones de compatriotas están
sumergidos en la pobreza y eso influyó claramente en las urnas. Un fenómeno que
se fue dando en cámara lenta, y que cuesta comprender que quienes conducen el País, no lo hayan visto venir, aún con datos claros y objetivos, la Argentina es el único
País de la Región que en los últimos 20 años no disminuyó la pobreza, por el contrario,
la aumentamos. Y pasamos a ser de un país con pobres a un país con Pobreza que
no es lo mismo (podemos ampliar)
Para peor, en estos últimos dos años la alta inflación le
complicó aún más la situación a los trabajadores y a sus familias. En la
Argentina actual se puede ser pobre teniendo título universitario y trabajo en
blanco. El 50% de trabajadores informales la están pasando realmente muy mal.
Lo impresionante de los procesos inflacionarios, es que producen ruptura del lazo social.
A cuatro décadas de la apertura democrática, lamentablemente,
tenemos que reconocer que no se come, ni se viste, ni se educa dignamente a la
mitad del país.
Dejo el enlace de la percepción o reflexión que hiciera el 8/10/2023 no para auto referenciarme sino para que sirva como una interpelación
más.
Reitero que lo que escribo es desordenado, pero por sobre
todas las cosas lo hago desde sentirme parte del problema como Peronista, y
con el sentido de poner sobre la mesa lo que tengo para encontrar juntos el
camino de salida. Como primera consigna Lo Primero es lo Primero. Aceptar, hacernos cargo, hacer nuestra
autocrítica, revisarnos para afirmarnos y recomenzar.
Las urnas dieron cuenta de eso. Los argentinos patearon el
tablero de lo “políticamente correcto”. Y obturaron toda posibilidad de
continuidad del Gobierno, Peronismo, Kirchnerismo como se quiera llamar y también
de la otra opción formal,Juntos por el Cambio, (más allá de los acuerdos de
Macri). Pulverizó Milei al poder constituido en la Argentina. Un fenómeno que
sin dudas es multicausal, pero que la parte que nos toca la tenemos que abordar
como que es el 100%, o sea desde donde podemos actuar.
UNA BREVE
A diferencia de aquel festejo del PRO en 2015 en Costa
Salguero, con un salón colmado de chetos/as de Barrio Norte, este domingo las
caras eran muy diferentes. Eran gente de abajo, jóvenes de barrio, rostros de
rasgos provincianos, que en otro momento estarían festejando un triunfo del
peronismo.
Esa composición básicamente juvenil de sectores populares, la
fuimos descubriendo al principio del proceso electoral, cuando los compañeros o
nosotros veíamos a gente de los barrios, y te decían “acá gana Milei 10 a 1”, o
cuando en las obras en construcción veíamos asombrados que “los muchachos están
con Milei nos los podemos convencer”, cuando los trabajadores en general,
algunos lo decían y otros se defendían usando el silencio como respuesta.
Y un compañero me ponía este mensaje a una semana del
ballotage “Mientras los jóvenes del Nacional Buenos Aires y el Pellegrini,
donde concurren los hijos de la elite intelectual porteña, vivaban a Massa, en
las secundarias públicas de las periferias, Milei arrasaba¨.
Y convengamos que a Milei lo enfrentaron varios periodistas
de los medios concentrados del país y del extranjero. Hasta la SRA lo atacó, la
UIA (y otras organizaciones empresarias importantes) bancaron explícitamente a Massa y pese a
todo, lo votaron pobres y ricos, viejos y jóvenes de todo el país. La única verdad es la realidad.
LO PRIMERO ES LO PRIMERO
Vuelvo …Para evitar caer en mirar al otro y no reflexionar
sobre nosotros.
Dijimos en la campaña y generamos miedo talvez por propia
incapacidad de mostrar propuestas superadoras que Milei era un peligro
para la democracia, y todo lo demás que repetimos. En realidad, el
peligro para la democracia es el 60% de chicos pobres, más del 40% no sólo de
pobres sino de Pobreza, el desencanto con la política y el hartazgo de muchos
argentinos hastiados, luego de 40 años de vivir en una patria que no encuentra
un modelo de desarrollo sustentable. Y una Democracia liberal que está en crisis no sólo en Argentina sino en el Mundo, pues no da las prestaciones básicas que la comunidad pretende, en una realidad global cada vez más compleja y con una tendencia creciente a la desigualdad ( otro tema para abordar)
Milei no es la causa del drama
argentino.
Claro que Milei es parte de un fenómeno que se da en el
Mundo, pero en Argentina fue el vehículo, que muy a pesar de no querer ser (es
lo que sostuve y sostengo) la ciudadanía usó para desalojarnos del Gobierno y
destruir a Juntos por el Cambio. Y lo consiguió. Mas allá de los
acuerdos de Macri, es otro cantar.
También vale apreciar que Massa hizo un gran esfuerzo, dentro
de ese contexto y logró lo que parecía imposible, incluso nos alentó a que
podía ganarse la segunda vuelta. Se puso el gobierno y la campaña al hombro. Se
orientó en lo social promoviendo mejoras de la vida popular. Se centró en el
desarrollo productivo, la ciencia y en el trabajo nacional. Destacó el esfuerzo
de la clase media.Habló de seguridad. Promovió la
consigna del multilateralismo en relaciones internacionales. Propugnó la unidad
nacional.
Económicamente, fracasó y eso no ayudó.
QUE PUEDE VENIR
Por ahora al menos existen dos opciones o especulaciones
·
Que
el nuevo gobierno fracase de manera estrepitosa y todo esto no sea más que una
pesadilla de mal gusto. Un accidente histórico sin sentido ni relieve. Ojo con
esto en lo inmediato …. la idea de que “el peor de los nuestros es mejor que
el mejor de ellos”, porque fabrica una enorme máquina de humo que en
definitiva solo aborta nuestras propias ansias de algo mejor.
· Pero hay que valorar la posibilidad de que estemos ante algo más que un traspié electoral. Que nos toque afrontar una derrota política. Me quedo por precaución y necesidad en ésta última y así redefinir nuestro rumbo que tenemos bases para ello, deberemos afrontar como y con quienes y asumir con sinceridad el desafío que nos toca. Es clave relanzarnos con ímpetu e inteligencia, comprendiendo como siempre el contexto histórico Sin medias tintas ni agachadas.
VEAMOS
En estos cuatro años el justicialismo nacional no existió y pese a que teníamos para organizarlo el Poder Ejecutivo y varios gobernadores, intendentes, sindicatos, pensadores y organizaciones libres.
En
su lugar, solamente algunas parcialidades dirigenciales intentaron construir
tropa propia para “pasar el invierno”. Lo hicieron desde el sectarismo
de la política. También lo practicaron desde el Estado cuestión reprochable e
injustificable. Mientras fracasaba el colectivo justicialista, algunos grupos
se dedicaron a acumular poder de cara al 2027. Todos por acción o
tolerancia a los que actuaban así somos parte. Especulamos de tal forma que
dimos por perdida la batalla antes de empezarla, con un festival de
desdoblamientos, que no es nuevo, pero esta vez casi fue premeditado
presagiando la derrota. No es posible la Unidad Nacional sin Proyecto
Nacional. ( anotemos)
Institucional
y políticamente el triunvirato de gobierno no funcionó y las disputas entre los
sectores de CFK, de Alberto y de Massa derivaron en un mal gobierno de
infructuosas internas.
Durante
los últimos meses el presidente y la vicepresidenta se corrieron y acentuaron
un clima de debilidad gubernamental y dieron una imagen de desgobierno
desconocida para la tradición justicialista iniciada en 1983.
LA
BATALLA CULTURAL.
Este
tema lo incorporo también para que sea parte de la discusión.
A
los problemas económicos, sociales y políticos le sumamos la decisión de querer
imponerle al país una identidad cultural progresista de clase media, bien
típica porteña, de CABA.
El
pueblo federal no entendió, ni adhirió a ese mensaje. Por el contrario, lo
consideró negativo, irritativo y distante a su realidad cotidiana y a su forma
de vida familiar.
Perdimos
la batalla del significado y de sentido. El progresismo- que copó parte
del relato de los últimos años- sostuvo y entregó que la agenda de
seguridad es de la derecha. Que el valor del sacrificio del trabajador es de la
derecha. Que el esfuerzo de la clase media y su orgullo meritocrático son de la
derecha. Que la gestión eficiente del Estado, que la honestidad y la
transparencia son de la derecha Y que debíamos modernizar al país en una
dicotomía de civilización y barbarie. (vale en algún momento detenerse
y pensar sobre esta batalla cultural desde nuestra concepción
justicialista)
Se
invirtió el principio justicialista cultural caracterizado por promover y
respetar un gobierno que represente a las mayorías, respetando a las minorías.
Ellos,
Milei y Villarruel. Ganaron la lucha por el sentido. Las urnas
hablaron.
Los
argentinos de todas las fuerzas políticas nos enfrentamos a un panorama
difícil. A nosotros nos toca como Peronistas. Esperemos estar a la altura
de la historia.
Al
justicialismo le llegó la hora de volver a la realidad. Se terminó el relato
con la impugnación de las urnas. Guste o no guste. Culpar al pueblo es una
forma de no asumir que una parte de la dirigencia se quedó con los honores y
con los cargos y renunció a la lucha por un país mejor.
Los
próximos meses -quizás sean años- van a ser duros. Pero cada época tiene su
encanto. Ahora no se trata de volver mejores. Ya no hay margen para la
nostalgia. Ni excusas que nos prohíban debatir nuestro futuro.
A
algunos les queda corto el mote de mariscales de la derrota. Son en realidad
los mariscales de esta realidad y lo que pueda venir.
Necesitamos
reorganizar el movimiento nacional.
Necesitamos
revalorizar nuestro pensamiento, mística y rebeldía.
Hay
que reforzar las organizaciones, vendrán tiempos difíciles.
(sigamos..)
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