UN INTENTO DE MIRAR
para VER y de ahí COMPRENDER y ACTUAR. Principio elemental de la POLITICA.
EL SISTEMA DE EDUCACION PUBLICA EMERGE COMO EL NUEVO SUJETO ACTIVO DE LA
POLITICA NACIONAL.
Algunas de las dificultades para el gobierno suelen emerger cuando la naturaleza de las cuestiones en disputa genera una unificación de la opinión pública en una posición de disconformidad que permite una convergencia transitoria de las fuerzas opositoras que se manifiesta en el Parlamento. En un tono menor, esto ocurrió con el rechazo al decreto de necesidad y urgencia que incrementaba los fondos reservados de la SIDE, cuyo único valor reside en el hecho simbólico de haber sido el primero y hasta ahora único caso en los 40 años transcurridos de la restauración de la democracia.
Mayor trascendencia adquirió
la controversia desencadenada a partir del veto gubernamental a la ley de
movilidad de los haberes jubilatorios, cuando Milei ratificó su orden de
prioridades y confirmó que el déficit cero está por encima de la variación negativa
en las encuestas, pero algo mucho más relevante sucedió con la ley de
financiación de las universidades públicas, cuyo veto encontró un
rechazo mayoritario en la opinión pública.
En las encuestas sobre
imagen de las instituciones las universidades públicas, y muy especialmente la
Universidad de Buenos Aires, son la institución mejor valorada de la Argentina.
Para que quede claro que esa valoración no tiene nada que ver con preferencias
ideológicas conviene acotar que el segundo lugar en ese ranking de
imagen positiva corresponde hoy las Fuerzas Armadas, que hace 40 años ocupaban
el último puesto.
La movilización del
miércoles 2 de octubre, que sólo en la ciudad de Buenos Aires juntó más de
200.000 personas, revela la dimensión de un fenómeno colectivo que trasciende
la coyuntura política y excede la problemática puntual del presupuesto
universitario. Es el fondo de la cuestión, no el formato, ni los intereses, ni los
rectores, ni los profesores, ni los privilegios, ni las auditorías, lo que
está en juego… QUE ES LA EDUCACIÓN COMO HERRAMIENTA EMANCIPADORA….
En esta oportunidad la
movilización no tuvo el alcance que tuvo la anterior del 23 de abril, que fue
la más numerosa realizada en la ciudad de Buenos Aires en la historia política
de los últimos 40 años, sólo comparable al cierre de campaña de Raúl Alfonsín e
Italo Luder en la Avenida 9 de julio en octubre de 1983, pero concentró sí una
multitud equivalente a la congregada en junio de 2008 frente al Monumento a los
Españoles en el conflicto desatado por la resolución 125.
UN NUEVO CONSENSO
La analogía no es para nada
ociosa. Las movilizaciones del 2008 contra la resolución 125, en las que
convergieron el sector agropecuario y las clases medias urbanas de las grandes
ciudades, con la participación de decenas de miles de manifestantes
que nunca habían visto de cerca una vaca y menos ensuciarse los pies por trabajar
la tierra, carecieron de consecuencias políticas inmediatas, pero patentizaron
el divorcio entre el gobierno de Cristina Kirchner y el sector
productivo tecnológicamente más avanzado e internacionalmente más
competitivo de la economía, simbolizaron la reaparición en el escenario de las
provincias, y por ende de la Argentina Federal, y fueron el punto de partida de
un incipiente consenso nacional sobre la relevancia de la agroindustria como
factor determinante para el desarrollo.
Las actuales movilizaciones
por el presupuesto universitario, que como aquellas de 2008 tampoco tienen hoy
canalización política y, por lo tanto, no impactan decisivamente en la
coyuntura, reflejan la aparición de un, sujeto político colectivo, un nuevo consenso
mayoritario en la sociedad acerca del valor estratégico de la educación pública
como instrumento de movilidad social
ascendente.
Ese consenso, que recoge un
mandato cultural hondamente arraigado en nuestro pueblo desde la ola migratoria
de fines del siglo XIX, amplificado desde 1945 con el advenimiento del
peronismo, está potenciado por una exigencia derivada de los incesantes cambios
tecnológicos propios de la irrupción de la era del conocimiento, que establece
una relación indisoluble entre el mundo de la educación y el mundo de la
producción y del trabajo. Independientemente del resultado de esta discusión
sobre el presupuesto universitario, lo cierto es que el desafío de la
educación ha llegado para quedarse en la agenda política argentina.
Pero esta instalación de la
problemática educativa en la agenda pública presenta otra arista aún más
relevante: si bien se trata de una demanda transversal, que recorre todos los
sectores sociales, es un requerimiento que tiene como principal
protagonista a la juventud de las clases medias, que representan el principal
sujeto social de la sociedad del conocimiento, o sea de la economía del
futuro, así como ocurría con la clase obrera en la sociedad industrial.
Será cuestión de poder
canalizar e interpretar a ese sujeto político juvenil, como emergente de una
rebelión que perfore por su peso las ideologías atadas a
consignas vacías de contenidos.
Un gran desafío por delante. ¡Siempre Adelante¡ propio de la naturaleza
de nuestra concepción política.
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