domingo, 19 de marzo de 2017

La necesaria construcción colectiva


Es el grupo, la construcción colectiva la que nos acompaña en el tránsito cotidiano de la vida, el que le pone fin o amortigua los atentados y sabotajes que nos hacemos  a veces frente a las contingencias que por momentos nos  dan ganas de bajarnos de la realidad, buscando que una excusa sensata, le dé la razón a esa conducta inapropiada. Por eso es importante el grupo y los otros; que seamos nosotros los que junto a nuestra familia que es vital y también junto a otros y otros, nos demos aire y evitemos caer en esos lapsos de renuncia, no al sacrificio, sino al disfrute de muchos espacios de tiempo.



Digo esto para que lo sepan aquellos con quienes comparto grupos; la importancia de esta edificación de uno más uno es fundamental, pues así se arma el nosotros. Eso da sentido a la vida, nos integra nos saca del aislamiento y nos hace crecer.
No es magia ni nada nuevo, es tan antiguo como el hombre, pero al decírnoslo, quizás nos compromete más con nosotros y con los otros. Especialmente quienes hemos abrazado la causa de la política.
He aprendido que hacer una  sociedad justa, no es sólo un trabajo político, pese a que la política esté involucrada. Hay mucho por lograr si conseguimos abordar los problemas de nuestra vida común incorporando pensamientos ajenos a la política.
No me refiero a los trabajos académicos o técnicos  que suelen no llegar a destino, sino  a mil formas de experiencia y búsqueda que la sociedad ha multiplicado en los últimos años y que son parte de la riqueza cotidiana, pero no suelen proyectarse sobre la función pública, o que no suelen hacerlo con toda la libertad con que sería deseable.
Si la política no es algo más que lo que ella misma implica, no vamos a ningún lado.
No es desde la rigidez ideológica de donde cabe esperar el brote de una Argentina mejor. Tiene más sentido aludir a la sabiduría y solidaridad popular; a esa energía que sabemos usar en la intimidad y que no encuentra aún un camino político claro.
Así es  que la política no puede monopolizar esa salida, pero es su deber liderarla, y para ello se requiere de una férrea y sólida  construcción humana; en equipo, con pertenencia, compromiso, conducción,  objetivos claros y sentido de lo colectivo.
Esto requiere de conducción en su sentido más amplio y generoso,  no de liderazgos “ungidos”  que se presentan a sí mismos como la única alternativa de justicia y reivindicación para el proceso histórico de una sociedad. 
Puede que sea observado como un planteo algo inocente pero, en todo caso, ¿no es mejor que “juguemos con las ideas” a que reproduzcamos escepticismo?
Espero que lo aprovechemos.
No hay límites de tiempo ni reglas al respecto.
Nunca es muy tarde para ser quienes queremos ser.

Just do it (Sólo hazlo) - Nike

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