“En nuestra sociedad no soportamos los vicios, pero tampoco los remedios”
Esta frase sintetiza, con mucha dureza, nuestros comportamientos
individuales y a la vez colectivos, como sociedad. Todos queremos derechos, de
ser posibles retroactivos, imprescriptibles y vitalicios, pero no vinculados a
ninguna obligación. Se trata de la sociedad en su conjunto, y como parte del
comportamiento del ser humano, que, por su naturaleza, guste o no, brega por el
máximo beneficio al menor costo, y que el liberalismo político, más amplio que
el económico ha sabido interpretar al comprender la naturaleza humana.
La frase del comienzo, parece que fuera de nuestros días, pero su autor,
es Tito Livio historiador romano (59 AC) quien tenía una sólida relación con el
emperador Augusto.
Y es evidente que son las
reglas, las normas, en síntesis, la cultura, la que va dando forma a poder
convivir en comunidad donde el Hombre, no cumple con las mismas por su bondad y
sus principios éticos sino porque el costo de no cumplirlas es mucho mayor. Y
es esto que Freud, hace más de 100 años en su libro el Malestar en la Cultura,
libro de lectura simple, de carácter antropológico y hace notar la molestia del
hombre con los límites, las reglas, la cultura.
Esto a propósito del debate permanente de este Gobierno y del anterior
de otorgar beneficios conociendo el carácter insostenible de muchos de ellos,
pero nos llegan como ganados y bien ganados como merecedores de eso y
mucho más y no distinguen sectores sociales que cada cual se ponga el sombrero…
(programas sociales, subsidios a los servicios públicos para todos, valuación
de los bienes a un quinto del valor de mercado y más…) todo para todos
y en la idea que ¨ ya se va a arreglar o algo va a venir´, como si fuéramos
habitantes de un mundo diferente. Los derechos se ganan, se construyen y deben
compensarse con obligaciones o bien con costos de otros sectores. Es así que cada vez que se dan estos anuncios sobre
beneficios, se reflotan con un fervor inflamable los símbolos, las banderas,
las turbulencias, las hostilidades más feroces de ambos lados sin poder ver más
allá desde un pensamiento en acción colectivo, que somos un mismo lado el lado
de lo que hacemos como comportamiento social. Y entonces la Política aparece
con una fuerte presencia, pero tan difusa y contradictoria que solo agrega más
vacíos más distancia, menos conciencia.A los Gobiernos los tienta la idea del
reparto, es simpático el SI, es molesto el NO, sólo cambian en todo caso la
fuente de financiamiento, pero conscientes de esa falsedad que hace al Estado
insostenible, y por tanto más injusto.¿ Y entonces?
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